jueves, 20 de diciembre de 2012

VISIÓN

La evolución que la Educación Especial ha seguido en las escuelas desde sus inicios hasta la actualidad continúa. Hoy en día, los marcos normativos se rigen por el principio de inclusión y exigen repensar algunas cuestiones.
Siendo la educación un bien  público, todos podemos acceder a ella como sujetos de derecho. Por lo tanto, el Sistema Educativo, organizado en ocho modalidades, debe trabajar de modo articulado y corresponsablemente, para lo cual debería definir, construir y sostener acciones conjuntas.
El Sistema Educativo tendría que dejar de considerar a las personas con discapacidad como “problemas que hay que solucionar”, garantizando su inclusión atreves de políticas universales, consideradas dentro del Modelo Social, que responden a la interacción entre las características de los individuos con discapacidad y el contexto social, como un conjunto de condiciones modificables.
Corresponde a la Educación Especial pensar la atención en trayectorias educativas integrales. Este último concepto, se refiere a diversas formas de atravesar las experiencias educativas. Es decir, las trayectorias como un recorrido de vida, de aprendizajes en contextos institucionales (familiar, escolar, laboral). Los procesos de reflexión y planificación entre niveles y modalidades del Sistema Educativo permiten una elaboración de propuestas, desde la educación temprana hasta la adultez.

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