La evolución que la Educación Especial ha
seguido en las escuelas desde sus inicios hasta la actualidad continúa. Hoy en día,
los marcos normativos se rigen por el principio de inclusión y exigen repensar
algunas cuestiones.
Siendo la educación un bien público, todos podemos acceder a ella como
sujetos de derecho. Por lo tanto, el Sistema Educativo, organizado en ocho
modalidades, debe trabajar de modo articulado y corresponsablemente, para lo
cual debería definir, construir y sostener acciones conjuntas.
El Sistema Educativo tendría que dejar de
considerar a las personas con discapacidad como “problemas que hay que solucionar”,
garantizando su inclusión atreves de políticas universales, consideradas dentro
del Modelo Social, que responden a la interacción entre las características de
los individuos con discapacidad y el contexto social, como un conjunto de
condiciones modificables.
Corresponde a la Educación Especial pensar
la atención en trayectorias educativas integrales. Este último concepto, se
refiere a diversas formas de atravesar las experiencias educativas. Es decir, las
trayectorias como un recorrido de vida, de aprendizajes en contextos
institucionales (familiar, escolar, laboral). Los procesos de reflexión y
planificación entre niveles y modalidades del Sistema Educativo permiten una
elaboración de propuestas, desde la educación temprana hasta la adultez.
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